Durante la tercera edad se produce una significativa reducción de actividad física que, sumada a las enfermedades propias de esta etapa, requieren ciertos cambios en los hábitos alimentarios.

Los adultos mayores necesitan los mismos nutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales) que los jóvenes, pero en cantidades diferentes. Algunos pueden ser más necesarios que otros. Además, para los adultos mayores la fibra es esencial para mejorar la digestión y evitar el estreñimiento.

Conforme envejecemos, requerimos menos energía (calorías) que cuando éramos jóvenes. Esto se debe a que los procesos naturales del organismo requieren menor energía cuando disminuye la actividad física y hay una menor masa muscular.

  • Minerales:La alimentación para la tercera edad debe estar centrada en una dieta rica en hierro y calcio, ya que son los minerales en los que se suele presentar mayor carencia. Asimismo, se debe controlar y reducir la presencia de sodio en los platos para cuidar posibles picos de la tensión arterial.
  • Vitaminas:Con la alimentación debemos buscar la ingesta mayor de Vitaminas del grupo B y Vitamina C, ya que son los dos tipos que peor se absorben en la tercera edad. También es importante tomar el sol (siempre con moderación y cuidado) para recoger Vitamina D.
  • Proteínas:Las necesidades proteicas se mantienen idénticas durante la edad adulta y la vejez.
  • Hidratos de carbono:Los hidratos de carbono son muy buenos en la alimentación para la tercera edad, ya que se digieren con facilidad y no afectan a los niveles de azúcar.
  • Azúcares:Debemos tener especial cuidado con el azúcar ya que en la tercera edad se experimentan picos que pueden afectar gravemente a la salud.
  • Grasas:En una etapa en la que el corazón está especialmente delicado, debemos cuidar mucho el tipo de grasas que consumimos y reducir drásticamente aquellas perjudiciales. Apuesta siempre por grasas insaturadas y por las omega 3, dejando de lado aquellas que aumentan el colesterol, los triglicéridos o favorecen la aparición y el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.
  • Agua:Es fundamental mantener una buena hidratación, ya que las probabilidad de deshidratarnos aumentan con la edad. Caldos, infusiones, agua o sopas pueden ayudarnos a tener bien hidratados a nuestros mayores.

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